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Propuestas Económicas Productivas

En las comunidades indígenas de Mojos, la principal fuente de proteínas de las familias se encuentra en la carne de animales silvestres y peces. Para obtener estos bienes, las familias realizan actividades tradicionales como la caza y pesca.

De acuerdo al estudio “Estrategias económicas y composición de los ingresos de familias campesinas e indígenas” realizado por CIPCA, en el Territorio Indígena Multiétnico (TIM) la caza y la pesca representan el 15% y 10% de su sistema económico, de la misma manera en el Territorio Indígena Mojeño Ignaciano, el 11% y 10% respectivamente. Los cuales en un 90% son destinadas al consumo familiar y tan sólo un 10% destinado a la venta.

La vida de familias indígenas en Mojos en los últimos años se ha visto afectada por diferentes actividades que privilegian la explotación de los recursos naturales tan sólo por su beneficio económico, sin considerar la vida de las familias indígenas en la zona ni la sostenibilidad ambiental.

Una de las actividades con mayor influencia es la actividad ganadera con una presión permanente al recurso tierra, los cuales han despojado a las familias indígenas de aquellos lugares de donde se abastecían de carne y pescado, siendo privados incluso del acceso a ríos y lagunas por una ausencia de manejo de los pastizales que actualmente ostenta la actividad ganadera y continuar con el sistema de crianza extensivo.

Por otro lado, a partir del ingreso de las empresas madereras en el año 1987, se empiezan a dar fenómenos como la muerte de grandes cantidades de peces principalmente en ríos, arroyos, debido a que estas empresas al momento de abrir los caminos, terraplenaron las bajuras, construyeron los llamados “puentes locos” utilizando para ello maderas que tienen resinas venenosas tales como ochoó, curupaú, gabetillo, etc., contaminando de esta manera los cuerpos de agua y dejando en estancamientos. La misma actividad maderera, con la inserción de maquinarias pesadas, han ido ahuyentando los animales silvestres de las comunidades.

La caza indiscriminada de animales de monte tampoco queda atrás, el lagarto, caimán, tigre, taitetú, jochi, urina, ciervo, anta, etc. Han reducido la población y en algunos casos ya no existen como el lobito de agua. En su momento, las empresas pagaban y proveían armas y municiones a personas de las mismas comunidades para que realicen la cacería y provean carne para la alimentación de los empleados en sus campamentos.

En estas circunstancias, el Estado no ha tenido la capacidad de ejercer control sobre las empresas petroleras, madereras, camineras, exportadoras de cuero y comercializadores de peces, de modo éstas han realizado acciones que han perjudicado el hábitat donde se desarrollan diferentes especies de animales y vegetales en combinación con las familias indígenas. Actualmente, se sigue sintiendo la inoperancia del Estado en la zona con, la quema indiscriminada de pastizales naturales y los desmontes de grandes extensiones.

Finalmente, existe la posibilidad de revertir esta situación con el Plan de Gestión Territorial Indígena (PGTI) demandado por las comunidades del Territorio Indígena Multiétnico (TIM), la que abre la posibilidad de que familias indígenas sean responsables del uso y manejo sostenible de los recursos naturales existente en la zona.


(*) Técnico Agropecuario de CIPCA Beni

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