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Propuestas Económicas Productivas

La historia de la supuesta sequía en el Chaco boliviano cada año se repite. Ganaderos, comunidades y población en general se quejan de la sequía en el Chaco. Sin embargo, al mostrar que la sequía es un problema, lo que se está haciendo es afectar las posibilidades de desarrollo de esta región, pues los inversionistas al leer por la prensa que esta zona tiene problemas de sequía, por supuesto que no pensarán en invertir ni arriesgar su capital.

Ahora bien, considero que en el Chaco la sequía no es un problema, sino más bien es una realidad con la que se tiene que convivir, así como conviven los esquimales con la nieve permanente, los europeos con bajísimas temperaturas durante gran parte del año o los africanos en las candentes arenas de los desiertos.

Si revisamos los registros históricos de precipitaciones en el Chaco, llegaremos a constatar que de los 12 meses del año, las lluvias se concentran en un periodo de 4 meses, desde diciembre a marzo, periodo en el cual cae el 75% de la cantidad de lluvia y en los 8 meses restantes no se registran precipitaciones o se registran cantidades mínimas.


Que el ganado se muere, pues sí. Pero, ¿se le puede atribuir a la ausencia de agua tal situación?. Pienso que no. Y lo digo porque existen experiencias en esta región que corroboran mi afirmación.

En el municipio de Charagua, hace varios años atrás, la Asociación de Ganaderos de Cordillera (AGACOR), compró un equipo de perforación para conseguir agua en propiedades de los ganaderos. De 51 pozos que se perforaron, al menos 50 tuvieron éxito. Sin embargo, luego de tener el agua asegurada, se constató que el ganado seguía muriendo. Entonces los ganaderos empezaron a darse cuenta que no bastaba con garantizarle agua al ganado, sino que también era necesario garantizarle una buena alimentación. Como todo proceso, seguramente cuando hayan mejorado sus campos con pastos adecuados a la zona se darán cuenta que necesitan mejorar el manejo de su ganado, entonces sentirán la necesidad de establecer infraestructura como alambradas, corrales, bretes, que les permitan marcar, vacunar, curar, evitar la consanguinidad por la monta no controlada, etc. Luego de un tiempo, percibirán que no basta con garantizar el agua, alimentación y manejo para el ganado, sino que también necesitarán mejorar la calidad genética de su ganado y tendrán que comprar toros de buena genética para evitar la consanguinidad y el deterioro paulatino de la raza.

Estos elementos ya los recomendó CIPCA y la Estación Experimental El Salvador durante muchos años de investigación y experiencias en comunidades guaraníes del chaco. En dichas comunidades se desarrollaron proyectos ganaderos bajo un modelo de ganadería semi-intensiva y hasta el año 2000 se habían implementado al menos 21 de estos proyectos en igual número de comunidades. Los resultados han sido contundentes. Asegurando estos cuatro elementos básicos, es decir, agua, alimentación, manejo y genética se han conseguido índices zootécnicos muy importantes que se constituyen en indicadores económicos que demuestran que en sistemas con manejo se logra mayor rentabilidad.

Si comparamos el sistema tradicional sin manejo con el sistema semi-intensivo con manejo, los índices zootécnicos mejoran sustancialmente. Por ejemplo, se sube de 40% a 75% de nacimientos, de 150 a 190 kg de peso en novillos de 3 años, de 13% a 25% de extracción, es decir, el número de cabezas que se venden por año por cada 100 cabezas, el período de ordeña aumenta de 60 a 90 días mejorando además la cantidad de leche por día de 1 a 3 litros y se baja la mortalidad de terneros de 15% a 5%.


Por otro lado, la ganadería sin manejo requiere de mayor cantidad de tierra para soportar la carga animal. En general existen márgenes de beneficio que van de 2,0 a 4,8 $us/ha/año y se da en forma decreciente, es decir, en propiedades con mayores extensiones se tienen menores beneficios/ha, sin embargo, con una ganadería con manejo, se pueden lograr beneficios de 20 $us/ha/año.

La sostenibilidad de la ganadería desde el punto de vista económico-productivo, no es posible imaginar con un sistema extensivo de producción ganadera donde los índices de rentabilidad comparados con el sistema semi-intensivo sean inferiores.

Ahora bien, para lograr lo que se ha descrito, necesariamente se requiere de inversiones importantes en infraestructura y en mejoramiento de la calidad genética, para lo cual, el Gobierno debería generar políticas agrarias orientadas a asegurar recursos para dichas inversiones de modo que se garantice además un buen manejo de los recursos naturales en el Chaco y no sigamos con la tendencia actual de depredación y de desertización. El Chaco es productivo, pero se requieren inversiones y aplicación de técnicas con enfoque agroecológico.

Por tanto, no debemos echar la culpa de nuestros males a la sequía y por eso afirmo que aunque parezca una herejía en el chaco no hay sequía.

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