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Don Andrés Ibáñez, nació en Santa Cruz de la Sierra el año 1844. Estudió Derecho en la Universidad de San Francisco Xavier. Fue abogado a sus 24 años. Se dedico a la política y a la abogacía. En su calidad de Secretario de la Prefectura, firmó la creación de la bandera cruceña con los colores verde y blanco. En Santa Cruz conformó el “Club Igualitario” y publicó el “Eco de la Igualdad”. Fue Concejal Municipal cruceño el año 1868.

En 1874 fue elegido diputado nacional. Frente a una multitud enardecida en plena plaza principal arrojó su levita de doctor y los botines de charol y se puso una chaqueta de artesano y caminó descalzo, demostrando que era uno igual que sus partidarios y con la voz de mando de “TODOS SOMOS IGUALES”, marcharon por las calles de la ciudad. Después de ese acontecimiento se creo la agrupación ciudadana llamado Partido Igualitario y contó con el apoyo de los artesanos y gente de pueblo.

Andrés Ibáñez “defendió ideas de igualdad entre los hombres” y protestó contra “los doscientos pudientes que nada más habían en la ciudad”. Sostenía que “La igualdad con la propiedad es el desideratum de la ventura de los pueblos; ¡esforcémonos por aproximarnos a él y nos presentaremos más dignos ante la nación!”. Con un extraordinario apoyo popular proclamó el Federalismo, como una nueva forma de Estado y de Gobierno. Los Igualitarios fueron dueños de Santa Cruz, durante ciento sesenta días y su revolución duro siete meses.

La causa federal e igualitaria fue alimentada por el alto grado de mestizaje, por la pérdida de la unidad patriarcal, por el movimiento de la población por razones comerciales que se presentó en su momento en Santa Cruz.

Gabriel René Moreno decía: “…nos encontramos por primera vez en la historia con dos turbiones invasores del claro manantial, uno que viene de la sierra y otro que fluye del cercado y de las provincias indigenales del departamento, por un lado el mestizo alto-peruano y por el otro el indio guaraní”.

Según Carlos Montenegro, Ibáñez era el caudillo de “las clases trabajadoras cruceñas”, “un auténtico precursor de la revolución social en América del Sur”. El presidente Daza ordeno su muerte “a mérito de que divulgaba teorías socialistas”. El 1 de octubre de 1876, después de haber sido hecho prisionero, los soldados que lo cuidaban se amotinaron a favor de Ibáñez.

Los “Igualitarios” declararon la federación el día de Navidad de 1876. La proclama decía: “… El día de su próximo triunfo será de los que la iniciaron, de los que han sufrido, de los que han gemido entre cadenas, de los que en vano han demandado igualdad y justicia. ¡Bienhechora alborada y de ventura brillará para los pueblos! Hambre y sed de justicia como de libertad tiene el pueblo. Justicia suficiente encontrarás porque lo que habéis iniciado debe triunfar, como que escrito está, debe cumplirse”.


Ejecutó sus ideales de igualdad “dejando a los grandes terratenientes el dominio del suelo cultivado tan sólo, distribuyó la tierra sobrante a los campesinos”. Abolió la servidumbre personal y gratuita en el agro y en la ciudad, declarándose, además anuladas las deudas de trabajo, con lo cuál quedó el peonaje cruceño prácticamente liberado de la esclavitud económica. Se instauró el cobro de impuestos a los productores de azúcar.

La ”Junta Federal de Gobierno”, se emitió con el respaldo de los bienes públicos, un nuevo papel moneda. Se proclamó la lucha contra la desigualdad y la propiedad para construir una sociedad más digna. Los “Igualitarios” intentaron convencer al gobierno de Daza para que acepte su forma de federalismo. Pero estas acciones fueron feroz y sanguinariamente reprimidas por el entonces presidente Daza, leal representante de la oligarquía boliviana.

Ibáñez es traicionado y capturado por el ejército nacional comandado por el General Villegas y el 1 de mayo de 1877, en la hacienda de San Diego, fue fusilado junto a sus fieles compañeros de lucha. Tenía 33 años el día de su muerte.

Nuestra tarea es rescatar lo social y lo político del movimiento de Andrés Ibáñez, porque sostenía que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Enarboló el federalismo, pero con igualdad y con cambios sociales. Los “Igualitarios” buscaron una radical reivindicación social y política de los explotados, oprimidos y marginados frente al cuestionado del poder de la oligarquía cruceña y de los hacendados.

En estos tiempos, que se discuten temas relativos a la Asamblea Constituyente y las Autonomías departamentales, regionales, municipales e indigenales, reivindiquemos la proclama de los IGUALITARIOS de Andrés Ibáñez: Un nuevo pacto social para una sociedad más justa e igualitaria.

Con la experiencia revolucionaria y el ideario igualitario del movimiento de Ibáñez, podemos y debemos decir: ¡¡Adelante nuevas formas de Estado y de Gobierno, siempre que garanticen una mayor equidad y participación de los explotados, marginados y oprimidos del país!!

(*) Abogado, Director de CIPCA Cochabamba

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