Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural

 

Propuestas Económicas Productivas

Hasta julio recién pasado, más de 900 organizaciones, entre agrupaciones ciudadanas, pueblos indígenas y partidos políticos, habían manifestado su intención de participar en las elecciones municipales del 5 de diciembre venidero. Este hecho fue novedoso en un sentido y cotidiano en otro. Novedoso porque aparentemente se rompía el monopolio partidario en el ejercicio de la democracia, abriendo posibilidades a nuevas formas de participación democrática. Sin embargo resultó ser bastante cotidiano por cuanto muchos “maestros de la política” lograron “migrar” del partido político a la agrupación ciudadana y, en algunos casos, también a los pueblos indígenas.

Al 7 de octubre, fecha en que se cerraron las inscripciones para las organizaciones con personería jurídica y para los candidatos a concejales, de las más de 900 organizaciones sólo lograron quedar efectivamente inscritas algo más de 300 organizaciones y más de 33 mil candidatos, según la Corte Nacional Electoral.

Aunque estos datos se modificaron un poco, por las depuraciones propias de este proceso, salta a la vista que tenemos una superabudante cantidad de opciones para elegir en diciembre, con relación a las últimas elecciones municipales. Ha crecido el número de municipios, de opciones políticas y de candidatos.

Pero, ¿cómo andamos en calidad? Basta pasar rápidamente la lista de candidatos para encontrar bastante “más de lo mismo”. Caras, discursos, propuestas, actitudes, promesas… será lo mismo, no cabe duda. Esto pasa en similar medida tanto en los municipios grandes, como en los intermedios y pequeños.

No obstante, hay que reconocer también que ciertamente hay algo de novedad y expectativa por la calidad de algunos(as) candidatos(as). Particularmente nos queremos referir a los(as) del área rural por cuanto, también allí, existe la necesidad de renovación de liderazgos.

A diez años de la participación popular, que establece que el municipio es urbano-rural, en muchos casos el municipio sigue siendo visto, pensado, planificado y “desarrollado” únicamente desde una perspectiva centradamente "urbana", dejando de lado lo rural. Esta manera de pensar y operar lo único que hace es desaprovechar el enorme potencial que hay en una mirada y acción integral que asuma lo urbano-rural como una unidad, claro está, respetando las diversidades internas que pudiesen existir en ella.

Otro déficit es el “municipio productivo”, entendido de diversas formas por los diferentes actores involucrados en el municipio. Mucho se ha hablado y escrito sobre este concepto, sin embargo los municipios aún no han reconocido ni valorado a su propia gente, que en buenas cuentas es la que está produciendo y aportando al país. En varios casos se está lejos de entender y admitir que la gente llana que trabaja en los centros urbanos y los campesinos e indígenas de las zonas rurales son quienes tienen potencial de lograr un municipio que produzca y que tenga capacidad de competir. Hace falta una mirada renovada hacia dentro para encontrar, valorar y promover –con recursos, políticas y apoyo efectivo- ese potencial productivo que ya tienen los municipios; es hora de dejar de mirar a la gente como “pobre” y asumirlo más bien como “productor” y actor. Pero para esto se requiere de nuevos liderazgos, nueva gente y nuevas propuestas en el gobierno municipal.

Ahora que conocemos la lista definitiva de candidatos(as), ojalá que la cidadanía de los 327 municipios del país encuentre opciones reales para elegir nuevos liderazgos para el desarrollo y potenciamiento de sus municipios. Tal vez estas elecciones municipales sean una oportunidad para la esperada emergencia de nuevos liderazgos para una proyección productiva de los municipios y el país.

(*) El autor es especialista en Desarrollo Rural

CIPCANotas

Suscripción CIPCANotas

Enlaces