Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural

 

Propuestas Económicas Productivas

El referéndum se llevó a cabo. El pueblo fue a las urnas a pesar de todas las dificultades que se presentaron en el camino. Después de los resultados y las primeras repercusiones, queremos reflejar cuáles fueron las dificultades y los posicionamientos de los actores sociales que estuvieron involucrados de una y otra manera con la realización de este acto democrático.

Antes de que se realice el mismo, sectores empresariales aglutinados en sus gremios corporativos como la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Cámara de Industria Comercio, Turismo y Servicios (CAINCO), Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEP-SC) y otros, se posicionaron en contra del instrumento democrático con argumentos tales como: las empresas petroleras se van a retirar del país si no les damos seguridad jurídica, el pueblo no sabe qué va a decir pues no conoce la problemática de los hidrocarburos, la decisión la deben tomar las autoridades, entre otros. Los cívicos de la denominada media luna (Comités Cívicos de los Departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), reaccionaron de manera furibunda oponiéndose a la consulta por considerarla inconstitucional y en reuniones con sus representantes en el parlamento (senadores y diputados), lograron interponer amparos constitucionales en contra de la realización del referéndum, los mismos que fueron canalizados a través de Marlene Fernández, diputada de Unidad Cívica Solidaridad (UCS) y Elizabeth Eklundt de Justiniano, diputada del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Ambos recursos fueron declarados improcedentes por el Tribunal Constitucional que finalmente falló por la constitucionalidad del referéndum y por la obligatoriedad en participar en dicha consulta.

La mayoría de los medios de comunicación afines a los gremios empresariales, hicieron eco de todas estas voces que se oponían a la consulta, poniendo en tela de juicio, en diversos programas informativos, artículos de opinión y entrevistas, la inteligencia del pueblo, al afirmar que era incapaz de comprender y responder a las preguntas del referéndum. El 19 de mayo, fecha en que se conocen oficialmente las preguntas, un par de medios televisivos, a partir del prejuicio errado en sentido de que en los barrios marginales como la Villa Primero de Mayo y el Plan 3000 se encuentran los más ignorantes de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, se llevaron el fiasco cuando realizaron un primer sondeo, pues la gente contestó adecuadamente a la consulta de si conocían algo del referéndum y los hidrocarburos.

Los dirigentes cívicos en el afán de opacar al referéndum, se dieron a la tarea de convocar al pueblo de Santa Cruz a una jornada por la Autonomía y el Trabajo, la misma que se llevó a cabo el 22 de junio de 2004, convocatoria que tuvo una participación de alrededor de 50.000 personas y que al final fue convertida en un cabildo abierto en el que se autoconvocaron a un referéndum por la autonomía, a realizarse en el mes de diciembre de 2004 (mes previsto para las elecciones municipales), contraviniendo todo ordenamiento jurídico y en franca contradicción con lo que habían pregonado días antes, es decir, considerar que el referéndum sobre la política de hidrocarburos era INCONSTITUCIONAL por no haber sido convocado por Ley expresa de la República.

 

Detrás de todo este show mediático, no deja de sorprender la cantidad de recursos económicos movilizados y como ciudadanos comunes de este pueblo nos preguntamos, ¿de dónde salen tantos recursos?. ¿No será que detrás de todo esto están las empresas petroleras transnacionales interesadas en que el ordenamiento jurídico actual no cambie para seguir aprovechándose de manera descarada de nuestros recursos naturales?.


Por otro lado, las organizaciones sociales de campesinos, colonizadores, indígenas, mujeres, asalariados del campo y sin tierra, aglutinados en el “Bloque Oriente”, en una primera instancia manifestaron su apoyo a la realización del referéndum como un mecanismo de la democracia participativa y que además se constituye en una conquista de los movimientos sociales en especial, indígenas y campesinos.

Posteriormente, con apoyo de varias ONGs y la propia iglesia católica a través de la Pastoral

Social Cáritas (PASOC), del 24 al 26 de junio, se realizan las Jornadas Populares sobre el Referéndum Vinculante y los Hidrocarburos, en el que participaron varios analistas de reconocida trayectoria, quienes que en su mayoría se inclinaron por detener la realización del referéndum o en su defecto participar y pifiar el voto anotando en la papeleta de votación la palabra NACIONALIZACION YA!!!.


Las discusiones entre los sectores sociales que participaron en las jornadas, fueron arduas y finalmente las conclusiones dejaron un sabor amargo y difícil de digerir, pues se acuerda que se debe colocar NACIONALIZACION en las papeletas de sufragio. Es importante señalar que estas posiciones fueron promovidas por gente de la Coordinadora del GAS y algunas ONGs con posiciones radicales, pero que no acabaron de convencer a las propias dirigencias locales y bases, quienes finalmente se desmarcaron para asumir la posición de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) del sector Román Loayza y del Movimiento Al Socialismo (MAS), que apostaban a las 3 primeras SI y a las 2 últimas NO. Esta posición se entiende que la asumieron por una parte, debido a que las decisiones orgánicas no pueden contradecirse con decisiones de discusiones abiertas como fueron las jornadas y por otra parte, porque en el fondo apoyaban la realización de la consulta. Sin embargo, días previos al sufragio, las organizaciones que asumieron posturas de manera autónoma y no tanto como Bloque Oriente, entendieron que en lo que coinciden es en el objetivo mayor: recuperar los hidrocarburos para los bolivianos.

La Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), decide apoyar totalmente el referéndum e instruye a sus bases votar las 5 preguntas con un SI. Sin embargo, a pocos días de la consulta, sorprenden al país con un bloqueo en la comunidad indígena de Tatarenda (180 km al sur de Santa Cruz de la Sierra) y otro entre Cobija y Riberalta al norte del país, demandando varios puntos ajenos a la consulta popular sobre el gas y los hidrocarburos, entre ellos una compensación por los impactos de la construcción de la carretera Abapó-Camiri, titulación de Tierras Comunitarias de Origen (TCOs), anulación del decreto barraquero aprobado el 17 de junio y otras demandas. Lo cierto es que si completamos el cuadro y vemos otras acciones como el bloqueo de caminos de acceso a Santa Rosa del Sara y luego el bloqueo en la provincia Guarayos, los primeros demandando el reinicio de la construcción de la carretera asfaltada y los segundos demandando definición de límites territoriales entre la provincia Guarayos y la provincia Ñuflo de Chávez, se puede advertir una acción coordinada de cívicos, partidos políticos como el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y la participación de algunos dirigentes de los pueblos indígenas, para hacer fracasar el Referéndum. Los bloqueos a pocas horas del inicio del referéndum, fueron suspendidos.

 

Pero, ¿qué pasó durante la realización de la consulta?. En Santa Cruz, la lluvia amenazaba con hacer fracasar el referéndum. A las 11 de la mañana, muy iracundo y fiel a su estilo, el señor Zvonko Matkovic presidente de la CAINCO (a la cual son afiliadas las empresas petroleras transnacionales), afirmaba que la consulta es un fracaso, que la gente no va asistir a las urnas, que Evo Morales ha traicionado al Presidente de la República Carlos D. Mesa al negociar que se consideren las 3 primeras preguntas y hacer campaña por el NO en las 2 últimas preguntas. Llama a la población a no votar. Pasan las horas y la gente empieza a llegar a las urnas, a pesar de la lluvia y el intenso frío.

Los partidos políticos desaparecieron durante la jornada electoral, los medios de comunicación televisivos se dividieron en cuanto al enfoque informativo, unos con una cobertura más o menos ecuánime e imparcial como las redes ATB y PAT y otros con un marcado afán de hacer fracasar la consulta, entre ellos la red UNO, red UNITEL, BOLIVISION, MEGAVISION y otros.

Según datos de la Corte Nacional Electoral (CNE), en Santa Cruz se registraron un total de 4.851 mesas con un total de 1.038.427 inscritos, de los cuales se estima que participaron un 56%, de modo que el ausentismo llegaría al 44%. Comparando con los resultados de las dos últimas elecciones, la municipales de 1999 y las nacionales de 2002, las mismas que registraron un nivel de ausentismo del 39,5% y 39% respectivamente, podemos considerar que el pueblo respondió favorablemente a la consulta y tuvo la voluntad de validar este nuevo instrumento de la democracia participativa. Cabe hacer notar que estos porcentajes guardan ciertos márgenes de error toda vez que se ha constatado que no ha habido la depuración total del padrón electoral, pues aún figuran en las listas bolivianos y bolivianas que en los últimos años han emigrado para buscar mejores días en lugares como España, Japón, EEUU, Inglaterra y otros. Con estos datos, más los datos de defunciones no depurados por la CNE y los cambios de domicilios no registrados, creemos que el padrón electoral se encuentra inflado y en consecuencia los niveles de ausentismo no debieran parecernos alarmantes.

Los resultados extraoficiales, en lo que respecta al departamento de Santa Cruz, dan cuenta de que los resultados en las preguntas 1, 2 y 3 tiene niveles de respuestas por el SI por encima del 86%, mientras que en las preguntas 4 y 5 las respuestas por el SI oscilan en niveles entre el 66% y 76%. Nótese que los resultados no son muy diferentes a los conseguidos en otras latitudes de nuestro país, en especial en el occidente, por lo que podemos concluir que no existen dos Bolivias, como nos quieren hacer creer los grupos que controlan el poder económico y político en Santa Cruz.

 

Para finalizar, es importante preguntarnos ¿qué va a pasar después del referéndum?. En principio se percibe una tozudez de los sectores empresariales, los cívicos y los partidos políticos que se resisten a creer que el pueblo tiene la capacidad de discernir, pues lo creen estúpido, y por tanto ellos piensan que no se debe hablar de la recuperación de los hidrocarburos. No quieren asumir su derrota y al verse desmarcados de la decisión soberana del pueblo, empiezan a ajustar sus discursos y posiciones erradas.

Las organizaciones sociales que apostaron por el referéndum, ven con satisfacción los resultados, pero piensan que se desata de aquí en adelante, una guerra de interpretación en la que el hilo conductor ahora sí será la NACIONALIZACION y la revisión de los 78 contratos firmados con las empresas petroleras.


En definitiva, ganó el pueblo, el soberano, porque quiere el control de los hidrocarburos y que los beneficios del negocio sean mayores para los bolivianos y bolivianas. La pregunta que muchos se hacen es ¿respetarán los políticos y las autoridades del gobierno los resultados de la consulta?. Por ahora, el Congreso Nacional tiene la pelota en su cancha y deberá responder en función a los resultados. La tensa calma de los sectores sociales y la gran expectativa de la población no darán lugar a errores. Cuidado!!, si el pueblo no siente que se lo está respetando, pedirá cuentas a los responsables.

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