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Propuestas Económicas Productivas

"Lupinus mutabilis Swett", leguminosa de Los Andes, conocido en Bolivia con el nombre de "tarwi" por los quechuas, "tauri" por los aymaras, se desarrolla desde los 2,000 hasta los 4,000 de altitud, es tolerable a las bajas temperaturas y tiene un alto valor nutritivo en proteína, grasa, siendo éste un potencial para la industria, podría denominarse “la soya andina” por sus propiedades. La tabla de composición de alimentos para uso en América Latina, reporta que el tarwi contiene un 44.3% de proteína frente al 33.4% de la soya. Las áreas de cultivo en Bolivia se encuentran en el Altiplano norte de La Paz y en los valles inter-andinos de Cochabamba, Chuquisaca y Potosí. Se estima que la extensión de cultivo llega a las 4,000 hectáreas.

Es un cultivo poco exigente en nutrientes y se desarrolla en suelos marginales, no obstante su aporte a la agronomía es valiosa por cuanto preserva la fertilidad de los suelos, mediante la fijación de nitrógeno, su incorporación a la tierra como abono verde ha determinado incrementos en la producción de papa y cereales, mejorando la disponibilidad de materia orgánica, mayor retención de humedad y la estructura de los suelos. Con esta buena práctica agrícola es una alternativa real para mejorar la capacidad productiva de los suelos del Altiplano y los valles deficitarios en estos aspectos. Ha quedado demostrado su potencial efecto biocida en el control de ectoparásitos (garrapatas) y parásitos intestinales en los animales; su efecto en la disminución de la incidencia del gorgojo de los Andes, principal plaga del cultivo de papa en el Altiplano y el control preventivo de insectos que atacan a la madera.

Algunas industrias panificadoras incorporan un 15% de la harina de tarwi en la elaboración del pan, esto eleva significativamente el valor calórico y nutritivo del producto. Por otra parte, el tarwi, es usado como fuente energético, los residuos de cosecha (tallos secos) se usan como combustible por su gran cantidad de celulosa que proporciona un buen poder calorífico. Una de sus principales limitantes es la presencia de alcaloides en las semillas, pero, que son eliminados por métodos tradicionales haciéndolo accesible al consumo humano. Y, con el aporte del mejoramiento genético se desarrolló variedades “dulces” que no tienen este problema.

Es deseable considerar la importancia del tarwi en el desarrollo de políticas agroalimentarias y en el sistema de seguridad alimentaria por su aporte y gran capacidad nutricional, ahorro de energía, generación de ingresos y protección del medio ambiente. Sin embargo el insuficiente aprovechamiento y escaso apoyo brindado por el sector público y privado, están determinando que este producto originario esté en riesgo de desaparecer, debido a la falta de un impulso hacia el sector para mejorar sus condiciones de producción, generación de valor agregado y promoción del producto en el mercado interno y externo; si todavía existe, se debe a que gran parte de la riqueza de la agrobiodiversidad se encuentra en las manos de los pequeños productores campesinos quienes de manera tradicional sostienen este cultivo. De persistir esta exclusión social y la falta voluntad política para definir una estrategia que incorpore a este sector en mejores condiciones para la producción de alimentos, provocará una mayor inseguridad alimentaria que al momento llega a afectar a un 20% de la población boliviana.

La tarea y alternativa de recuperar los alimentos andinos como el tarwi, quinua, cañawa, amaranto, oca, papaliza, izaño, lamentablemente desconocidos por muchos y subestimados por otros, debe conciliar los intereses de consumidores y productores en un marco de interés nacional. Deberíamos estar abiertos a todas las soluciones posibles que ayuden a mejorar las condiciones de vida de los pobladores rurales y urbanos.

(*) El autor es agrónomo de CIPCA

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