Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural
B-elninio.jpgENCCLICA.jpgalainza.jpgprop.jpg

Propuestas Económicas Productivas

El Alto fue el centro del paroxismo de lo corporativo vecinal y sindical el 2003; en esta urbe entendible por la “nueva ruralidad” y otros temas se dio el golpe de mano de octubre. Ahora, el 2004, ganó Pepelucho. Cómo entender el juego político en esta inmensa ciudad? Algunos apuntes testimoniales y de la reflexión.

 

1. El Alto, como cualquier otra ciudad, no es “una sola y homogénea” ni su síntesis es la Ceja de El Alto. La ciudad de La Paz, tan próxima en muchos sentidos, tampoco es homogénea ni su síntesis es la Pérez Velasco. Dicho esto, es una verdadera ingenuidad, lamentable en algunos “analistas”, considerar que octubre involucró a “todo” El Alto. Así como Roberto De la Cruz no expresa a los 800 mil alteños, tampoco octubre involucró a toda la ciudad como buscando y queriendo lo que ocurrió. Y ya el Referéndum se encargó, sus resultados numéricos lo señalan con nitidez, de reequilibrar el campo político y poner a la mediación ciudadana a la par de la mediación corporativa, mostrando a la clara mayoría numérica en El Alto.

2. Aunque el carácter pragmático, concreto y local es claramente válido para anteriores elecciones municipales, después de y por lo dramático de octubre para El Alto y el país, los comicios de este diciembre son fundamentalmente políticos, ideológicos y de efecto nacional. Por ello, no solo se eligió a un Alcalde, etc, ; esta elección es parte de la separación de posiciones ideológicas y políticas en El Alto, y quizá en el propio país, como inicio del desempate hegemónico posible en la transición política que vivimos después de octubre. Los votos del PP son votos claramente a favor de algo, del equilibrio político y de la continuidad de un estito gubernamental, pero también son votos contrarios a los conductores de octubre y todo lo que ellos significan. Es decir, la ciudad que aparentemente tiene las masas más combativas, pudo elegir masivamente al MAS y al M-17 (supuestos nuevos y mejores representantes), pero no lo quiso y no lo hizo. Eso no significa que éstos no tengan ahora su propio espacio y que Pepelucho no haya tenido que re-ubicarse políticamente.

3. La victoria de José Luis Paredes, entonces, era algo absolutamente esperable en ese marco. Quien aún piense que octubre fue “todo El Alto”, que el Referéndum no dijo nada al respecto, y que es “extraño” el resultado de las elecciones municipales, como diría alguien “no conoce nada de nada” de El Alto. Una radiografía electoral detallada vuelve a ubicar la fortaleza política radical en algunos pocos espacios del Alto Norte (Distritos Río Seco, San Roque y otros) mas los del Alto Sur como Santiago II, Senkata y otros, áreas de asiento del MAS y el MIP, tanto en su radicalismo etnicista como en su radicalismo minero, aunque el MAS, disperso en la amplia geografía social de El Alto, es quien mejor expresa los límites y posibilidades de una forma de hacer política a partir de lo corporativo, a semejanza –y quizá herencia- de lo que realizó CONDEPA y su presencia masiva en años anteriores en el municipio alteño y su Alcaldía .

4. Son 8 concejales para el Plan Progreso; gran responsabilidad de la mayoría absoluta como poder municipal. Lo nuevo y sorpresivo son los solo 2 concejales del MAS y el concejal del M-17, porque ellos son precisamente los actores municipales vinculados ideológica y prácticamente al modo de actuación política de octubre. La diferencia es abismal, cerca de 100 mil votos de diferencia entre el PP y el MAS y mas de 110 mil entre el PP y el M-17; ambos, el MAS y el M-17 no llegan a la mitad del PP.

5. Sobre la base de que los propios alteños conocen mejor que nadie sus problemas como la pobreza, el desempleo, la insuficiente infraestructura urbana, la disminución de oportunidades de mejora en la calidad de vida, con ese resultado electoral queda claro que existen dos formas de ver la ciudad, dos formas de pensar las obras urbanas, pero también dos formas de hacer política y dos visiones ideológicas de El Alto y del país: una populista, estatista radical, movilizada y disruptiva, y otra diferente asentada en los resultados pequeños pero congruentes y medibles de la acción gubernamental en infraestructura, economía, cultura y otros, con apertura hacia lo estatal y lo privado. Como convivirán esas dos visiones en el Concejo? Se hará política desde el Concejo y desde las calles? Esto último no parece estar en las previsiones ni la “costumbre” del apoyo social del PP; aunque sí es parte de la cultura política del otro bando.

6. El MAS logró el 17 por ciento no solo por su candidato electo para evitar los “errores” condepistas de su cuerpo social sino también porque sembró vientos y cosechó tempestades. La inseguridad y la incertidumbre provocadas por octubre, en base de actuar con fronteras sociopolíticas intencionalmente difusas entre sindicalismo corporativo y microestructura partidaria, qué paradoja!, terminaron aglutinando alrededor del PP a miles de alteños. Si la forma de hacer política basada en el discurso populista y el fomento de acciones violentas de masas se reitera a futuro, el conflicto social interno y la ingobernabilidad en esta ciudad es inminente, pues chocarían la mayoría ciudadana representada en el 54 por ciento de la votación y quienes reiterarían su lógica de guerra en la política, buscando potenciarse para el 2005 y el 2007.

7. El M-17 logró un nítido 11 por ciento. Es uno de los 2 vencedores políticos. Su radicalismo tiene hoy nombre y un escaño de 11 en el Concejo. El núcleo capaz de incendiar la Alcaldía, de desencadenar los ataques a la Aduana, plantas industriales, el Peaje de la Autopista, los comercios de la Ceja y otros lugares, se aglutinó. Ha quedado circunscrito en su número y su visibilidad. Ciertamente representa algo, un programa y una visión de la realidad. Pero, seguirá con su misma línea de acción política? Si diseña y busca su rápida acumulación política para la Constituyente, es altamente probable.


Quizá, más allá de la nitidez de la decisión ciudadana mayoritaria en El Alto, menudos dolores de cabeza esperen a esta ciudad a partir de las acciones desplegadas a nombre del “pueblo” por quienes prefieren la “política real” de los “movimientos sociales” frente a la política del voto de la ciudadanía que en el Referéndum y el 5 de diciembre hizo oír su inmensa voz.

(*) Sociólogo alteño y director de CIPCA La Paz

CIPCANotas

Suscripción CIPCANotas

Enlaces