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Propuestas Económicas Productivas

A principios del presente año, el INE nos sorprendió informando que éste seria el año del censo agropecuario. Sin duda un hecho importante, particularmente en Bolivia donde gran parte de su población esta ligada a actividades agropecuarias y muchos de ellos invisibles en las cuentas nacionales.

En Bolivia hubo solo dos censos agropecuarios, el primero el año 1950, donde era evidente que la estructura agraria reflejaba un modo de producción semi feudal que cambió radicalmente después de la reforma agraria de 1953, pese a estas profundas transformaciones, recién el año 1984 se realiza un segundo censo. Dejando un vacío de mas de 30 años en la información productiva completa y sistemática del sector rural. No obstante, el censo agropecuario de 1984, tuvo dificultades en su cobertura y en sus resultados, que recién fueron publicados en 1989, cuando ya corrían 5 años de la política de ajuste estructural, como consecuencia de la aplicación “21060” desde el año 1985.

Si bien la nueva política económica no tuvo acciones directas en la propiedad agraria, o el sector agropecuario, los impactos fueron importantes en lo económico y productivo que sumados al contexto global han configurado un escenario ciertamente diferente, la relocalización de los mineros y su reacomodo en actividades agrícolas, la migración campo ciudad, la profundización del minifundio en el occidente, la producción empresarial agrícola a gran escala en el oriente, el surgimiento de la ganadería lechera en el altiplano, entre otros. Asimismo las reformas de segunda generación como la participación popular y la propia ley INRA en 1996, están cambiando la configuración territorial de Bolivia.

Todos estos años los mecanismos de planificación, departamental, municipal PDD´s, PDM´s, la ENDAR , y las propias decisiones estatales se han basado en información desactualizada del censo de 1984 con la falta de precisión y confianza en los datos elaborados. Desde hace mas de 20 años afirmamos que en Bolivia existen 50 mil unidades empresariales, 550 mil unidades de pequeños productores en Bolivia , entre los que se puede distinguir unas 450.000 familias campesinas en el área tradicional del altiplano y los valles y alrededor de 100.00 unidades de agropecuarias de colonizadores.

La estructura agraria del país sin duda ha sufrido cambios importantes tanto conceptuales como estadísticos, sin bases cuantitativas certeras se empieza a reconocer tímidamente que ésta estructura además de la empresa agropecuaria y la economía campesina existe un modo de producción indígena ahora visible socialmente desde las marchas a inicios de los 90, pero invisibles productivamente en las estadísticas oficiales.

En este sentido surge la necesidad de un censo agropecuario, que mas allá de lo agrícola y pecuario incorpore además actividades productivas del sector rural, caza, pesca, recolección, forestal, etc. Que sobradamente está demostrado que son preponderantes en la composición de los ingresos de las familias campesinas indígenas y en sus propias estrategias de vida. En este sentido un cabal denominativo sería un censo productivo rural que además del impulso del estado sea una exigencia de las organizaciones campesinas e indígenas; que mas allá del estigma del cobro de impuestos, adviertan que esta información permita identificar y visibilizar su rol productivo y en este sentido buscar y exigir, las anheladas políticas diferenciadas.

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