Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural

 

Propuestas Económicas Productivas

Ya es un hecho que el referéndum, como mecanismo democrático, se consolidará el próximo 18 de julio a pesar de las voces que quieren impedirlo; todavía se discute conceptualmente acerca del deber en tanto obligación o la libertad en tanto abstención. Con este ejercicio, habremos dado un paso por democratizar esta democracia tan mal llevada por los partidos políticos, pero tan vilipendiada por ciertos sectores de la sociedad civil.

Un analista político manifiesta que la experiencia de otros países indica que el referéndum debería cerrar el debate, ser el punto de llegada. Al contrario, todo apunta a que el 19 de julio se abrirá un debate aún mayor acerca del sentido de las respuestas con la incorporación de los partidos políticos en el parlamento, la presión del tiempo y las deudas sociales convirtiéndose en consigna. Por eso es importante preocuparse por lo que pasará a partir del 19 de julio. No podremos escapar al debate de los temas de fondo, resumidos hoy en una consigna: Nacionalización.

Pensando sobre lo escuchado y visto, especialmente en los sectores sociales donde trabaja CIPCA, podemos resumir algunas pistas sobre el tema. La nacionalización no tendría sentido si no se define también industrializar los hidrocarburos en el marco de una política nacional del uso y aprovechamiento de los mismos. ¿Es necesario nacionalizar?, sí. ¿Es posible hacerlo?, no lo sabemos con certeza. Acerca de las posibilidades, tenemos algunas pistas:
 

  • Construir un marco legal que preserve la seguridad jurídica, no sólo de las inversiones extranjeras, sino principalmente del Estado
  • La ONU establece criterios que respaldan a los países que tomen estas decisiones
    Si de expropiar se trata, no podríamos hacerlo sin antes realizar una auditoria de lo que realmente han invertido las empresas.
  • Tenemos los hidrocarburos, que son la garantía para establecer una negociación responsable con las empresas


Pero lo anterior no es suficiente, es necesario pensar en construir una política para explotar los hidrocarburos, con sentido estratégico, pero complementada con políticas para el uso de los recursos que desarrollen el aparato productivo y cubra las demandas sociales, que en muchos casos son deudas históricas.

Esta política integral de hidrocarburos debe tomar en cuenta los intereses nacionales pero también las demandas locales o sectoriales, caso contrario puede convertirse en instrumento que genere nuevos marginados. Las regiones donde se encuentran los yacimientos o los pueblos que sufren los impactos de su explotación deben ser considerados, de lo contrario repetiremos la historia de Camiri o decenas de comunidades guaraníes que vieron de lejos el resplandor que dejó el petróleo. Es necesario, por ejemplo, un capítulo que reconozca los derechos de los pueblos indígenas en cualquier Ley de Hidrocarburos que se apruebe a futuro.

Por todo esto, podemos decir que efectivamente tenemos la oportunidad de participar en estas decisiones, pero todavía no tenemos el gas en nuestras manos.

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