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Propuestas Económicas Productivas

Según la FAO, las personas que no tienen acceso a suficientes alimentos nutritivos e inocuos se estima actualmente en 840 millones, de los cuales 11 millones en países industrializados, 30 millones en países en transición y 799 millones en países en desarrollo.

La seguridad alimentaria constituye un derecho humano fundamental, guarda relación con seguridad nutricional, pues no sólo es importante que las personas accedan los alimentos sino también la calidad de los mismos. En este sentido, hay seguridad alimentaria cuando las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos, inocuos y nutritivos, que les permita satisfacer sus necesidades y sus preferencias alimentarias.
El concepto seguridad alimentaria tiene algunas ambigüedades y es cuestionado por los movimientos campesinos indígenas. La mayoría de los gobiernos y algunas ONG "humanitarias" consideran que cuando hay suficientes alimentos en cantidad y cualidad para la población hay seguridad alimentaria Eso puede ocurrir en un contexto de dependencia económica (por las donaciones de alimentos) y de inhibición o pérdida de las capacidades de producción agrícola y cultural.

Tales cuestionamientos han llevado a acuñar el concepto de Soberanía Alimentaria, para indicar el control de la población y las comunidades campesinas indígenas sobre su producción alimentaria, en cantidad y calidad suficiente. Eso quiere decir: alimentos compatibles con la nutrición y con la cultura. El tipo de comida es un elemento fundamental de una cultura. Soberanía Alimentaria alude al derecho de los pueblos a la alimentación, reforma agraria y el acceso a los medios de producción, el comercio mundial y la seguridad alimentaría, sistemas alimentarios sustentables y gestión de los recursos naturales, nutrición, diversidad productiva y cultural de la alimentación: bienestar alimenticio, oposición a la privatización de la vida y los organismos genéticamente modificados (transgénicos)


Reclamar la soberanía alimentaria no es una cuestión exclusivamente campesina indígena, sino ciudadana. No sólo porque el modelo alimentario y sus consecuencias económicas, ecológicas y sociales afecta a todos. También porque ejercer de forma plena la soberanía alimentaria supone reconstruir las relaciones de intercambio en múltiples direcciones: campo-ciudad; campesino-consumidor; autóctono-inmigrante; Norte-Sur; subsidios agrícolas-ayuda alimentaria; generaciones futuras-pobres de hoy; medioambiente según el Norte-agroecología según el Sur. No es suficiente demandar a los gobiernos que antepongan la soberanía alimentaria al libre comercio. Se precisa también un cambio de actitud ante el consumo propio, asumiendo la responsabilidad de las consecuencias de nuestros hábitos y formas de vida. El mal llamado “subdesarrollo” en nuestros países es la otra cara de nuestro modelo civilizatorio de consumo.

Estos son algunos de los temas que sostienen las posiciones de las Organizaciones Económicas Campesinas (OECA) y la Coordinadora de Integración de Organizaciones Económicas Campesinas (CIOEC). Los mismos fueron parte de análisis y debate en el Seminario Agricultura y Tratados de Libre Comercio, organizado por CIOEC y CIPCA dentro del Encuentro Social Alternativo llevado a cabo el 12 y 13 de noviembre en Santa Cruz de la Sierra.

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