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Propuestas Económicas Productivas

Tanto España como Bolivia actualmente están empeñadas en abordar el desarrollo rural. Naturalmente, en condiciones y con características y enfoques totalmente distintos.

España desde la década del 80 hace un esfuerzo por desarrollar el área rural, en base a su repoblamiento, dado que había quedado deshabitado. En este esfuerzo, a principios de la década de los 90 empieza a implementar un innovador programa de desarrollo: Leader. Tras la primera y segunda fase de implementación de este programa, a partir del 2000 se implementa un Programa Nacional y 17 Programas Regionales (autonómicas) del Leader Plus. Este mismo Programa se implementa en varios países de la Unión Europea, entre 2000 y 2006.

Leader Plus –“Relaciones entre Actividades de Desarrollo de la Economía Rural”- tiene por finalidad fomentar estrategias de desarrollo sostenible y de calidad y mejorar el entorno económico para contribuir a la creación de empleo y de la mejora de la calidad de organización de las comunidades rurales. Se basa en un enfoque territorial, integrado y participativo del desarrollo rural, a escala local. Tiene cuatro ejes aglutinadores, a saber: utilización de nuevos conocimientos y tecnologías; mejora de la calidad de la vida rural; valorización de los productos locales, y valorización de los recursos naturales y culturales. Los actores privilegiados del Programa son los Grupos de Acción Local (GAL). Su implementación cuenta con financiamiento de la UE, el Gobiernos Nacional, los Gobiernos Autonómicos y Locales y el sector privado. España invertirá en este Programa, en el período 2000-2006, algo más de 5 mil millones de euros, provenientes de la UE y de fondos públicos españoles. Está previsto que LEADER Plus cuente en España con un total de 145 GAL, hasta 2006.


Entre tanto en Bolivia, a diferencia de España, el desarrollo rural estuvo y está aún sustentado en gran medida en la agropecuaria. Es útil recordar que en los últimos veinte años, con el Programa de Ajuste Estructural, implementado a partir de 1985, las áreas rurales tradicionales, que predominan en el país, no sólo que han sido prácticamente abandonadas por el Estado, sino que se las ha categorizado como sector “inviable”, porque no estaban orientadas hacia la exportación. A pesar de este abandono estatal, se desarrollaron una serie de programas y acciones de desarrollo rural, mayormente aislados y desconectados entre sí. Más tarde, a partir de 1993, se crean instancias estatales específicas (Ministerios y Vice-ministerios) para atender el desarrollo rural; sin embargo nunca se logró formular una política estatal de desarrollo rural, que trascendiera al menos una gestión de gobierno, tampoco se logró hacer un ordenamiento institucional de las innumerables programas, proyectos, acciones e iniciativas de desarrollo rural provenientes de diferentes reparticiones estatales, de organizaciones privadas y de la cooperación internacional.

Tal vez con la aplicación de la Ley de Participación Popular se logró superar en alguna medida esta situación, pero sólo en el ámbito local: municipio y algunas mancomunidades, a través de los Planes de Desarrollo Municipal y Planes Estratégicos.

Los resultados de este desorden institucional son, por un lado, la dispersión, concentración y hasta sobreposición de financiamientos, coberturas, actores, formas de participación y organización, temáticas, etc. etc., y, por el otro, una gama inmanejable de conceptos, enfoques y propuestas metodológicas; pues existen tantos enfoques y metodologías cuantos actores e impulsores institucionales trabajan en esta temática. Y no se trata de restringir la creatividad, la generación de propuestas, el debate, etc., se trata de ordenar y gestionar la diversidad y llegar a un marco mínimo de accionar institucionalizado en base a políticas de Estado, lo que no ocurre en nuestro caso.

Ante este panorama, es loable el actual esfuerzo de formulación de la Estrategia Nacional de Desarrollo Rural y Agropecuario (ENDAR), y es de esperar que finalmente se logre consensuar e implementar.

 

Ahora bien, qué tiene que ver el Leades Plus con el ENDAR? Nada. Nada, en principio. Sin embargo se puede encontrar algunos paralelismos, similitudes y advertencias útiles en este momento que se discute la estrategia de desarrollo rural boliviana. Ensayemos algunas cuestiones.
Leader Plus es una política estatal de desarrollo rural vigente desde hace más de 10 años, no sólo en España sino en varios países de la UE. Cómo lograr que el ENDAR, superando la actual gestión de gobierno, se constituya en una política de Estado? No para hacer como se hace en otros países, sino para mirar en el largo plazo el desarrollo rural en Bolivia, desde nuestra especificidad?

Leader Plus ha logrado ordenar las acciones del sector público y privado en el desarrollo rural no sólo en España sino en la UE. El ENDAR busca, también, un ordenamiento institucional, y es un desafío que logre que todos los actores, nacionales e internacionales, estatales y privados se enmarcarquen en dicha política.

Leader Plus parte del enfoque territorial: recursos, potencialidad, actores y la diversa gama de actividades económicas, entre otros. El ENDAR privilegia sólo las cadenas productivas y a los productores agropecuarios competitivos, y no logra trascender de lo agropecuario a lo rural.
Leader Plus cuenta con financiamiento estatal para el desarrollo rural y la subvención se plantea de manera clara y abierta. En el ENDAR subyace el temor a plantear claramente la subvención a las acciones de desarrollo rural (que no es lo mismo que asistencialismo) y el financiamiento, al menos en parte, es todavía algo por conseguir de fuentes externas.
Leader Plus pretende repoblar el área rural y el ENDAR procura evitar el despoblamiento por migración, fortaleciendo para ello incluso ciudades intermedias.

Ambos, Leader plus y ENDAR, proponen como uno de los ejes centrales del desarrollo rural, la competitividad.
Ambos proponen también la activa participación de los actores económicos en la planificación, en la toma de decisiones y en el financiamiento del desarrollo rural con recursos públicos y privados. Los GAL en el caso del Leader Plus y el DEL, en el caso del ENDAR.

Es claro que se puede hacer una serie de paralelismos y comparaciones más. De lo que se trata es que en la coyuntura actual -dado el estado de ánimo de la población en general por lo ocurrido en octubre, que es de esperanza en que habrán cambios significativos- es necesario conocer, discutir, escuchar y consensuar una Política de Desarrollo Rural, teniendo al ENDAR como punto de partida. Y en esa búsqueda de consensos podemos mirar otros casos, como el Leader Plus, no para copiar ni siquiera para adaptar, sino para reflexionar y abordar lo rural también desde otras miradas y de otras pautas.

El desafío está planteado, el de formular una política pública que nos permita tener una mirada de largo plazo y avanzar en la mejora de las condiciones de vida del 37% de la población que vive en el área rural (y de la población urbana ligada a actividades de producción rural) y no sólo de los productores exitosos; sin satanizar el financiamiento ni las subvenciones al desarrollo rural, y logrando una mayor institucionalidad en esta temática.

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