Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural

 

Propuestas Económicas Productivas

En los últimos años, el país ha venido escuchando gritos clamorosos de varios sectores en contra del modelo económico neoliberal vigente en nuestro país. Este modelo responde al fenómeno de la globalización que entre muchas otras cosas busca remover todo tipo de barrera al comercio y la integración económica entre países.

Los principales sectores que se han movilizado demandando la abrogación del D.S. 21060 y todo lo que tenga que ver con el modelo económico actual han sido los productores campesinos e indígenas y los obreros en general. Consecuentemente, la CSUTCB y la COB, organizaciones matrices que representan a millones de trabajadores campesinos y obreros han formalizado este grito en sus diversos “pliego de demandas”.

Los diferentes gobiernos de turno, desde 1985, han respondido a estas demandas con indiferencia, con represión violenta y con la aprobación de muchísimas leyes y decretos que consolidaban este modelo económico en nuestro país.

Las ONGs, una vez superada la guerra contra la dictadura, poco a poco nos hemos subido al carro de la lucha contra la pobreza y fortalecimiento de la democracia en medio de este modelo económico donde el mercado es el que manda.

Las agencias de cooperación internacional, antes de financiar un proyecto productivo económico, preguntan “y... cuál es la estrategia de mercado para la venta de su producción”. Asimismo este sector está apoyando fuertemente al fortalecimiento de la micro, pequeña, mediana empresa confiados que un sector empresarial exitoso es la clave de la erradicación de la pobreza: el modelo de libre mercado en su mejor expresión.

El sector empresarial actual intenta funcionar dentro de la lógica impuesta por este modelo y sus demandas tienen que ver con la implementación total de este modelo.


En otras palabras grandes e importantes sectores del país están trabajando para insertarse y/o adaptarse lo mejor que se pueda, dentro del modelo vigente, mientras otros grandes sectores buscan su total eliminación y sustitución.


Cuál es la respuesta del Gobierno actual de Carlos Mesa? En la inauguración del proceso “Diálogo 2003” el Presidente pidió a los movimientos sociales organizados tolerancia para encarar la discusión sobre la vigencia del actual modelo económico; dijo que se debe discutir sobre ciertas cosas del modelo pero que eso no significa destruirlo todo y que la sociedad debe reconocer que ciertas cosas del modelo han sido muy útiles y que deben mantenerse. El mandatario dio muestras claras que su Gobierno tiene la disponibilidad de corregir el actual diseño del modelo neoliberal. Creo que es un punto a favor el hecho que se reconozca que hay cosas que cambiar.

Entonces, el dilema está en que ante la demanda de los sectores sociales de eliminar el modelo económico, el gobierno plantea su revisión con prudencia.

La razón fundamental de esta demanda de los sectores sociales es que durante casi 20 años de aplicación del modelo económico actual, los sectores obreros y campesinos junto con miles de ciudadanos de clase media no han sentido que este modelo les haya significado ningún beneficio. Las promesas, reiteradas por cada gobierno de turno, de más y mejores empleos e ingresos, mayores oportunidades, vivienda y un montón de otras cosas que significaban mejor calidad de vida se han esfumado continuamente ante la cruda realidad de pobreza y continuas crisis económicas internas y otras provocadas por situaciones que van más allá de nuestras fronteras.

Sin embargo, creo que es justo reconocer que en los últimos 20 años Bolivia ha avanzado a pasos gigantescos en indicadores de las áreas sociales y económicas. El modelo económico ha traído consigo una estabilidad necesaria que definitivamente ha contribuido para que nuestro país avance en la consolidación de su democracia, del respeto de los derechos humanos, equidad de género, reconocimiento de los derechos de pueblos originarios indígenas y de los campesinos, mejora de los índices de salud materno-infantiles y otros, mejora en los procesos y calidad de participación ciudadana, y también en la reducción de la pobreza.

Es verdad que aún no hemos logrado resolver todos los problemas que tenemos, que aún somos el país con los indicadores socio económicos más pobres de América Latina; que en el área rural, más de 3.000.000 de bolivianos se debaten en situaciones de extrema pobreza y con una tecnología agropecuaria tradicional no adecuada para este siglo. Es verdad todo esto y muchas cosas más; sin embargo debemos reconocer que hemos avanzado y estamos avanzando. No es momento de destruir, sino de seguir construyendo. Corrigiendo lo que está mal y seguir construyendo un país que se pueda insertar en el siglo XXI dignamente.

Considero que la postura del Presidente Mesa es la correcta: Revisar el modelo económico con prudencia y con mucha de ésta. En este sentido, me permito hacer algunas sugerencias partiendo de la premisa que la que la globalización y su hijo primogénito, el modelo económico neoliberal tienen gran potencial de enriquecer a todos en el mundo y sacar a millones de la pobreza. Esto lo demuestra los países asiáticos, incluyendo China con índices de crecimiento económico impresionantes en los últimos 10 años.

Por qué en nuestro país, grandes sectores no han sido beneficiados con la aplicación de este modelo económico? En mi opinión, se debe a una cuestión elemental y fundamental: ritmo. Si, ritmo de aplicación del modelo, ritmo en la apertura de mercados. En Bolivia, de la noche a la mañana se han abierto los mercados agrícolas, industriales, servicios y financieros sorprendiéndonos a todos con los pantalones abajo. Los productores campesinos e indígenas medianos y pequeños al igual que otros sectores no estaban listos para la competencia que se les presentaba. Los productores recién están aprendiendo criterios como eficiencia, calidad, productividad, demandas y exigencias del mercado, competitividad, competencia y producción orientada al mercado.

A propósito, la crisis de 1998 que nos ha afectado tan seriamente y que ha tenido su origen en los países asiáticas ha sido justamente por presiones del FMI para la apertura de sus mercados financieros, cuando estos países no estaban listos para hacerlo. La crisis ocasionada continua aún cinco años después. Es cuestión de ritmo, tal como lo está haciendo China que con mucha prudencia y paciencia está abriendo sus mercados de manera que no afecte a su población negativamente. No se deja presionar, pero sabe que la competencia es saludable porque permite rebajar precios de consumo y mejora la calidad de los productos y servicios.

La política de estado desde 1985, con el asesoramiento ortodoxo del FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y el Tesoro Nacional de los EEUU, ha sido abrir todos los mercados del país. El gran error –por incapacidad, conveniencia, presión o por ignorancia de nuestros representantes ha sido no elaborar e implementar estrategias previas para desarrollar los sectores bolivianos para que estén listos para competir en una economía globalizada.

Señor Presidente: no se puede abrir los mercados de un país hasta no estar listos para competir! Considero que hoy la historia le sigue dando grandes oportunidades para cambiar el curso de la historia para el bien de todos los bolivianos y los más pobres. En las negociaciones que se están llevando a cabo sobre el ALCA, su gobierno debería tomar una posición contundente: apoyar la posición del Brasil donde propone un ALCA “posible” que significa entre otras cosas muy importantes como la eliminación de subsidios al agro, la exclusión de la apertura de las compras gubernamentales, y la liberalización de los servicios financieros abrir por pasos los mercados de todos los países involucrados en el acuerdo en un lapso de más de 10 años. En Bolivia, siendo realistas y con mucho trabajo serio necesitamos por lo menos de 15 a 20 años dependiendo del sector para alcanzar niveles de competitividad comparables. En el sector agropecuario, me atrevería a decir que se necesita un mínimo de 20 años. Por eso, Bolivia debería proponer y negociar, en este marco, que el tiempo de la apertura de mercados dependa de la situación económica del país y de la situación de cada sector en particular. Esto significa poner plazos y trabajar con políticas estatales en el desarrollo de los diferentes sectores del país hasta tener niveles de producción y servicios de calidad mundial que nos permitan competir en igualdad de condiciones. De otra manera, Señor Presidente, la pobreza y la angustia en el país se irán profundizando inevitablemente.


Ritmo y trabajo serio y orientado son la clave.

CIPCANotas

Suscripción CIPCANotas

Enlaces