Artículos de opinión

LA JUVENTUD RURAL HOY

LA JUVENTUD RURAL HOY

Autor: Favio Mayta (*)
Fecha: 21/09/2018

La juventud, especialmente la rural, continúa siendo considerada como una población vulnerable, pero con perspectivas propositivas en los espacios públicos y de toma de decisiones. Este sector jugó y juega un rol protagónico en los procesos políticos y sociales más importantes del país relacionados a las luchas de reivindicación de los movimientos sociales, por ejemplo fue importante su participación en la marcha indígena por el territorio y la dignidad de los años 90, la “guerra del agua” en abril del 2000, las violentas jornadas de febrero de 2003, en los enfrentamientos entre campesinos y población citadina en Cochabamba en enero del 2007, las movilizaciones de los campesinos el 24 de mayo del 2008 en Sucre y las marchas indígena en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isidoro Secure (TIPNIS) los años 2011 y 2012.

Datos del Censo de población del año 2012 indican que la población joven en Bolivia es de 2.866.291, comprendida entre 15 y 29 años de edad, que representa el 72% en el área urbana y el 28% en el área rural, confirmando así la elevada tasa de migración del campo hacia las ciudades. Este censo registra que más de medio millón de personas han emigrado del país y que más de la mitad son jóvenes.

En la legislación boliviana existen normas favorables a la juventud sin diferenciar a la juventud urbana y rural, entre algunas de las más importantes se puede mencionar: la Ley de la Juventud Nº342 que garantiza a jóvenes el ejercicio pleno de sus derechos y deberes, las instancias de representación y deliberación de la juventud y el establecimiento de políticas públicas; el DS 25290 que indica los procedimientos para lacreación de los Concejos Municipales de Juventud; la Ley 235 que menciona la creación de Centros de Reinserción Social y Rehabilitación para la adolescencia y juventud con problemas de alcoholismo, la Ley 263 contra la trata y tráfico de personas, la Ley 3845 que ratifica en Bolivia la “Convención Iberoamericanade derecho de los jóvenes”, la Ley 054 de Protección legal de niñas, niños y adolescentes.

La Ley de la Juventud considera jóvenes a las personas entre 15 y 28 años de edad, para Naciones Unidas la franja de edad está entre los 15 y 24 años.  En la investigación de CIPCA “Jóvenes Rurales. Una aproximación a su problemáticas y perspectivas en seis regiones de Bolivia”, se señala que la edad cronológica en que inicia y concluye la juventud rural se concibe diferente en cada región sobre todo por temas culturales y usos y costumbres, en ese marco en la investigación “sin pretender desconocer las especificidades locales y culturales, serían tres los tramos de edad de la juventud: inicial, entre los 12 a 15 años hasta los 18; juventud plena, de los 19 a los 24 años; y pre-adulto, entre los 25 y los 30 años. Esta investigación también señala que el ser joven no sólo se define por la edad y los rasgos biológicos, también depende de la actitud, temperamento y las responsabilidades asumidas en esa etapa de la vida. Por lo tanto, la definición de juventud es una construcción sociocultural que depende de las características de cada zona o región.  

La juventud rural tiene limitaciones y problemas, sobre todo en cuanto a las escasas oportunidades y condiciones para la profesionalización debido a la baja capacidad económica de las familias para costear sus estudios, cambio climático que afecta los territorios rurales, migración y doble residencia, la falta de empleo digno y dificultades para encaminar iniciativas económicas, alcohol, drogas y pandillas, entre otros. La juventud tiene poco acceso a servicios básicos, educación sexual y reproductiva, sufren de discriminación tanto en sus comunidades como fuera de ella (en la comunidad se los discrimina por su falta de experiencia, fuera de la comunidad se vulneran sus derechos y son víctimas de la discriminación y el racismo).

Así mismo el desconocimiento de las normas nacionales ya mencionadas hace que no se cumplan ni apliquen. Por ejemplo, no están conformados los Consejos Municipales de la Juventud fundamentalmente en los municipios rurales alejados, tampoco se han aprobado las Leyes municipales, Leyes Departamentales de la juventud en La Paz  y en Oruro, los avances son muy escasos sobre la aplicación de la normativa legal, ni que decir de los presupuestos dentro de los POAS municipales, son muy escasos y en algunos municipios rurales ni se cuenta con presupuestos para el trabajo con adolescentes y jóvenes pese a la existencia de las Defensorías de la Niñez y Adolescencia (DNA) y los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIM).

Pese a estas circunstancias existen también algunos avances en los municipios rurales, en mucho ha aportado a esta situación el trabajo de varias instituciones sobre todo las no gubernamentales, que a través de encuentros, foros, talleres y cursos de capacitación y formación han logrado generar conciencia e informar tanto a las y los propios jóvenes sobre la situación de la juventud en diferentes regiones, algunas instituciones han trabajado los temas de liderazgo, derechos y producción, consiguiendo fortalecer capacidades, y muchas veces logrando empoderar políticamente a la juventud rural, incrementado su participación en espacios de poder dentro de sus comunidades y municipios, con propuestas en torno a las políticas públicas nacionales la juventud, también el apoyo de las organizaciones campesinas y originarias ha posibilitado la participación y representación de la juventud en los espacios orgánicos y públicos y la ocupación de los cargos comunales a temprana edad.

Hoy en día la juventud rural participa en espacios de diálogo y concertación; en la formulación de propuestas de políticas públicas y ejercen diversos roles, la importancia del mundo rural para el desarrollo nacional implica la renovación generacional y una mayor participación política de las y los jóvenes. La juventud continúa proponiendo el ejercicio pleno de sus derechos ante las instancias públicas y de toma de decisiones con una fuerte relación entre el mundo urbano y rural con actividades comerciales, venta de fuerza de trabajo, por estudios y visitas familiares. Los jóvenes que se quedan en las comunidades interactúan con el mundo urbano según el calendario educativo, agrícola y cultural y las ciudades representan oportunidades, pero también riesgos y dificultades (discriminación, inseguridad laboral y explotación/inseguridad ciudadana).

(*) Favio Mayta es técnico de CIPCA Altiplano.

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